Posteado por: Raquel Romero Luján | 21 octubre, 2018

ABSUELTO

Sí, es un maltratador, un acosador, un narcisista incapaz de sentir emoción, un depredador de alma negra, una sombra oscura que la cautivó, que la aniquiló hasta dejarla sin voluntad, sin vida. Pero no puede ir a prisión, me ama cada noche y cada mañana como nadie. Su suave piel azabache de demonio me tiene atrapada. Yo atrapada. Él libre.

 

Propuesta: Eres jueza y tienes que dictar sentencia quieres que sea justa pero tienes muchas presiones y terminas dictando una sentencia injusta.

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Posteado por: Raquel Romero Luján | 19 octubre, 2018

A ellas, a ellos,a todos: ¡Gracias!

Trabajar quince años en oncología, en un servicio saturado, te lleva a conocer a muchas mujeres afectadas por el cáncer de mama. No solo las conoces a ellas, conoces a sus parejas, a sus hijos, a sus padres, a sus amigos. Es de los tumores que más se sabe, que más se diagnostica precozmente, que más tratamientos avanzados tiene, que más buenas expectativas tiene y, de los pocos, en los que existe posibilidad de curación (desgraciadamente en la mayoría se habla de esperanza de vida sin enfermedad, son más frecuentes las recaídas a cinco o diez años, más posibles las metástasis… porque se diagnostican más tarde, porque no hay tratamientos tan efectivos). Pero hay que pasarlo, amiga o amigo (un 1% de los hombres lo padecen).

Durante quince años miré a los ojos a muchas mujeres, a muchos familiares para explicarles la caída del pelo, la pérdida de las uñas, las náuseas y/o los vómitos, el estreñimiento, el cansancio, la bajada de defensas, la anemia. Pero sobre todo para explicarles cómo prevenirlos, cómo combatirlos si aparecían, para transmitirles seguridad, tranquilidad. Para decirles la parte fea de la que a muchos les cuesta hablar. Para empoderarlas. Para hacerles saber que solo ellas podían cuidarse. Para decirles que se permitieran llorar, que era normal sentir miedo, rabia, frustración, tristeza. Para escucharlas. Para acompañarlas. Para ayudarles a ir sin peluca si querían. Para que se permitieran mirar descaradamente a los que se daban la vuelta a mirarlas con lástima por llevar un pañuelo. Para transmitirles esperanza, fuerza, capacidad de lucha pero para decirles que también se permitieran ser vulnerables, se dejaran cuidar, mimar y querer.

Durante quince años tuve que hacer esto con desconocidas, con conocidas, con compañeras, con amigas, con familiares muy cercanos y queridos. A algunas las vi recaer, a algunas morir, a algunas sobrevivir, a algunas curarse.

No es fácil saber. No es fácil vivir. No es fácil ser fuerte. No es fácil transmitir esperanza. No es fácil sufrir. No es fácil saberte ellas. No es fácil ser fuerte. No es fácil ser enfermera. No es fácil ser enfermera oncológica. No es fácil tener cáncer. No es fácil que un ser querido lo tenga. No es fácil.

Durante quince años tuve que ser fuerte y transmitir fortaleza (ni más ni menos que lo que ellas hacen durante su proceso). Durante quince años fueron mi espejo. Durante quince años ellas, y todos los pacientes con cáncer, me enseñaron y me dieron más cosas bellas de las que yo pude darles nunca. Durante quince años no pude irme de su lado. Durante quince años me pareció el mejor trabajo, los mejores pacientes posibles.

Pero no somos superhéroes, no somos invencibles, somos humanos, tenemos nuestros problemas y, el ser empáticos y sensibles, puede llevarnos a claudicar. Y claudiqué. Y me quemé. Y no pude seguir cargando con tanto peso, con tanto dolor.

Ellas, ellos, todos, están y estarán siempre conmigo.

¡Gracias por hacerme ser quién soy hoy!

Posteado por: Raquel Romero Luján | 18 octubre, 2018

Contraluz

15398762275868063156960167835179 El descanso de la guerrera llegó (aunque dure un rato). A veces parece que todo se confabula para que te llegue el agotamiento.
El cansancio me entristece, me hace ver la vida en blanco y negro. Me lleva a pensar porqué siempre estoy para todos y nadie está para mí. Sé que es una falacia: que es fruto del cansancio, pero cuando estoy agotada necesito sentir que alguien me cuida y no existe ese alguien. Solo yo me cuido. A veces no tengo ni energía suficiente para hacerlo. Lo bueno es que sé que cuando descanse volveré a ver la vida de colores, volveré a seguir cuidando sin nada pedir, volveré a no necesitar nada porque volveré a estar conmigo.

Posteado por: Raquel Romero Luján | 12 octubre, 2018

NI MÁS NI MENOS QUE UNA NUBE

1539361769712114699414771951984No se sabe
tatuadora
en la mirada
del otoño
recién nacido

No se sabe
paleta
en el espejo
de Magec

No se sabe
navegante
en la partitura
de los alisios

No se sabe
cascada
entre volcanes
de olivina

No se sabe
sal
en las huellas
sangre
de aguaviva

No se sabe
arcilla
en la presa
tintineo
de cantonera

No se sabe
poso
en el aljibe
espiral
de sumidero

No se sabe
oquedad
en la orilla
rumor
de dunas

No se sabe
cristal
en las cloacas
cicatriz
de barranco

No se sabe
preticot
en la tarde
frío
de relentada

No sabe
que soy
a la intemperie
nube multicolor
deshilachada
cúmulo
de soledades
a
destiempo

No sabe

No le importa

No le importo
a la nube
nada

Posteado por: Raquel Romero Luján | 10 octubre, 2018

HONESTOS

Posteado por: Raquel Romero Luján | 6 octubre, 2018

VUELO DE DIVA

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Uno no se va nunca sin un adiós; sin un hasta siempre.

Amanecimos mudos, sin intensidad, sin esa mirada de niña luminosa.

La siento detrás, despidiéndose. La imagino con Freddie, dibujando con sus voces aquel “Barcelona” que conmovió al Mundo; que hoy tarareamos todos en nuestros corazones.

 

Posteado por: Raquel Romero Luján | 16 septiembre, 2018

Septiembre es naranja

Septiembre es el mes de las ilusiones.

Con las pilas cargadas, con lo malo en el estercolero, abiertos a los cambios, a oportunidades, a sueños, a retomar proyectos, a recuperar abrazos de los buenos, a centrarnos en nosotros con paso firme.

Todo parece posible en septiembre. Llenos de energía, vacíos de temores, con los ojos repletos de sueños.

En estas islas mágicas, sabemos que el sol será benévolo durante unos meses; nos regalará amaneceres y atardeceres de colorines, de nuebes que dibujarán mapas nuevos cada día.

En septiembre, la vida se nos antoja un regalo lleno de buenas ocasiones. Plenos de belleza, nos abrimos sin dudar a las serendipias. Sabemos que vendrán lluvias, que se acortarán los días, que el frío volverá a atenazarnos los huesos y a difuminar las esperanzas.

Pero todo es posible en septiembre. Recogeremos la cosecha, abonaremos la tierra, repararemos la regadera desgastada por la desidia y la rutina del pasado. Con las manos bien abiertas nos haremos fuertes para cuando venga la oscuridad; regalando lo mejor de nosotros siempre habrá luz suficiente.

Septiembre es naranja y el naranja es mi color. Lleno de alegría, vitalidad y calidez.

Todo cambia. Antes septiembre representaba la vuelta al estrés, a la rutina, a la humedad. Hoy, septiembre es el renacimiento.

Septiembre es naranja. Naranja soy. Naranja quiero ser.

Posteado por: Raquel Romero Luján | 31 mayo, 2018

DEL PUNTO Y SUS PEROS

Le encantaban los puntos pero les tenía miedo.

Puntos suspensivos.
Punto y coma.
Punto y a parte.
Punto y final.

Casi nadie usa puntos en los mensajes. Suspensivos sí, claro, resulta fácil estar en el aire cuando se trata de vivir una vida paralela que solo existe en una pantalla diminuta. La vida es en 3D o en cuatro, mejor dicho, si contamos con la intuición de lo intangible. Con todos sus miedos. Con todos sus puntos.

Ella los usaba en cada mensaje. Le encantaban pero sentía que nadie la tomaba en serio cuando los ponía.

Pocas personas la han visto realmente enfadada. “El día que me enfade no volverás a verme.” Nadie la creía.

Su paciencia era infinita pero cuando se hartaba, el punto se convertía en un agujero negro que se tragaba cualquier posible futuro y todos los peros.

Posteado por: Raquel Romero Luján | 13 diciembre, 2017

OFICIO DE GALEOTES

Zumbando, con alas pesadas de humedad, aterrizó donde posaba mi bolígrafo. Me miró a los ojos, aquella mosca con cara de Cervantes, y susurró: Escribe, no dejes de escribir, tal vez nazca una Quijota de tu tinta cansada.

Posteado por: Raquel Romero Luján | 11 diciembre, 2017

LIBERTAD ENJAULADA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la ciudad extrañaba el trino de los pájaros. Me hipnotizó su canto como a Ulises el de las sirenas. Por eso lo compré; yo que odio las aves enjauladas.

Esta mañana me despertó el silencio, gritándome su inhóspita soledad. Me acerqué a ver si el Canario dormía. Pestañeé varias veces porque no lo podía creer. En el suelo de la jaula, un hombre chiquitito, de cuclillas, se abrazaba. Terminamos siempre enjaulando la libertad, pensé. Abrí la puertecilla de alambre y el pájaro voló trinando a la búsqueda de una rama donde, a gorgoteos, derramar su felicidad.

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