Posteado por: raquelromero | 31 mayo, 2018

DEL PUNTO Y SUS PEROS

Le encantaban los puntos pero les tenía miedo.

Puntos suspensivos.
Punto y coma.
Punto y a parte.
Punto y final.

Casi nadie usa puntos en los mensajes. Suspensivos sí, claro, resulta fácil estar en el aire cuando se trata de vivir una vida paralela que solo existe en una pantalla diminuta. La vida es en 3D o en cuatro, mejor dicho, si contamos con la intuición de lo intangible. Con todos sus miedos. Con todos sus puntos.

Ella los usaba en cada mensaje. Le encantaban pero sentía que nadie la tomaba en serio cuando los ponía.

Pocas personas la han visto realmente enfadada. “El día que me enfade no volverás a verme.” Nadie la creía.

Su paciencia era infinita pero cuando se hartaba, el punto se convertía en un agujero negro que se tragaba cualquier posible futuro y todos los peros.

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Posteado por: raquelromero | 13 diciembre, 2017

OFICIO DE GALEOTES

Zumbando, con alas pesadas de humedad, aterrizó donde posaba mi bolígrafo. Me miró a los ojos, aquella mosca con cara de Cervantes, y susurró: Escribe, no dejes de escribir, tal vez nazca una Quijota de tu tinta cansada.

Posteado por: raquelromero | 11 diciembre, 2017

LIBERTAD ENJAULADA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la ciudad extrañaba el trino de los pájaros. Me hipnotizó su canto como a Ulises el de las sirenas. Por eso lo compré; yo que odio las aves enjauladas.

Esta mañana me despertó el silencio, gritándome su inhóspita soledad. Me acerqué a ver si el Canario dormía. Pestañeé varias veces porque no lo podía creer. En el suelo de la jaula, un hombre chiquitito, de cuclillas, se abrazaba. Terminamos siempre enjaulando la libertad, pensé. Abrí la puertecilla de alambre y el pájaro voló trinando a la búsqueda de una rama donde, a gorgoteos, derramar su felicidad.

Posteado por: raquelromero | 31 octubre, 2017

BUSCANDO PAZ

No es fácil romper con la costumbre, salir de la apatía adolescente. De nuevo tuve que tragar incomprensión.

Subimos, bajamos, paramos, continuamos. En el camino alguien me busca, me elige como espejo para ayudarle a aceptar lo que ya sabe.

Noto la lejanía del que es incapaz de compartir, del que acostumbra a poner tierra de por medio cuando se siente demasiado cerca del paraíso.

Mi pensamiento se detiene en el planeo majestuoso de las gaviotas, suspendidas en el aire, a mi lado, me recuerdan que me tengo y que ya no temo volar.

Luego, el cristal salado me acoge en su calma acuática. Mis compañeros en lugar de alas tienen aletas, en lugar de aire tienen agua, pero se embelesan de igual modo en la paz.

Por tierra, mar o aire, la naturaleza es mi fiel compañera; nunca estaré sola.

Posteado por: raquelromero | 26 octubre, 2017

EL ÁRBOL CRONISTA

almácigoLas veía subir cada tarde al almogarén. Algunas venían de la costa de mariscar, otras subían cargaditas de dátiles desde el valle, algunas traían de los llanos leche de cabra. El mundo giraba entorno a ellas. Cuando el sol amenazaba con dejarnos húmedos y a la intemperie, ellas reinaban en la oscuridad de las cuevas. Con los últimos rayos naranjas, ofrecían a los dioses la recolecta diaria y elegían al compañero que esa noche les daría calor.

Nada de lo que ocurría arriba podía verlo yo, claro está, en mi inmovilidad vegetal solo lo intuía e imaginaba.

Muchos soles se han escondido y han salido desde entonces. Ahora suben excursionistas, siempre alguno, al pasar a mi lado, señala mi longevidad. También hablan de ellas, de las vestales canarias, de las matriarcas aborígenes; de las maguadas.

Todavía hoy, alguna senderista curiosa, refleja en su mirada la misma llama de sabiduría ancestral.

 

Trabajo del taller en clase. En  quince minutos, con no más de 155 palabras, escribir desde el punto de vista de un Almácigo centenario. No corregir.

Posteado por: raquelromero | 28 septiembre, 2017

RECUPERAR EL TIEMPO PERDIDO

Ayer la reencontró en la Bajada. El ruido de los tambores, bucios, ramas de pino y laurel, acompasaron el descenso. La certeza les mantuvo unidos en los sueños aunque la vida les convirtiera en simples ensoñaciones intangibles. Pero allí estaban, de nuevo juntos. Ya nada podría separarles.

Se levantó ilusionado. No dejaba de imaginarla mientras se vestía de romero. Los pasos le arrastraron a su destino mientras la pensaba. Sin saber cómo, apareció en la oficina. Debía ser lunes, ¿quién le robó el domingo? Sus compañeros le miraron con cara de “Este tío está cada vez más majareta”. Incluso ella torció el gesto y negó con la cabeza al verle. Ella, la que esperaba encontrar en la Romería. Ella. Ella, su jefa, no estaba vestida de típica sino de ejecutiva implacable: “Parece que la fiesta fue intensa, Rivero. Vaya a cambiarse y esta tarde se queda a recuperar el tiempo perdido.”.

Posteado por: raquelromero | 25 septiembre, 2017

LA VIDA EN LAS ALCANTARILLAS (BROTES SUBTERRÁNEOS)

Empezó a llover mientras cruzaba. Se echó a correr. Tropezó con la tapa mal cerrada y cayó, cayó, y cayó como la niña Alicia. Desde entonces vive aquí, señor juez. Le aceptamos en el submundo porque está tan loco como nosotros. Asegura que la humanidad tiene futuro. Que acabar con el hambre es solo cuestión de equidad. Que puede evitarse la contaminación y salvar el planeta. Que pueden pararse las guerras, que la paz comienza en nosotros. Que pueden disolverse las fronteras, eliminarse las diferencias de razas, clases y sexos. Que el ser humano podrá vivir por fin en armonía. No debemos juzgarlo, señor juez. Habita entre nosotros por accidente y no es más que un pobre chiflado que aún confía en la humanidad.

Posteado por: raquelromero | 12 septiembre, 2017

DESVIACIÓN DE LA LUZ

Escuchó el burbujeo en la cocina. Aquel olor tostado, aquel calor amargo era imprescindible para espabilar a las células dormidas. Era su primera ingesta diaria. Ese día X, del mes X, del año X no iba a ser diferente. Paladeó las semillas colombianas y arábigas, trituradas y filtradas con esmero.

El cambio comenzó en la punta de los dedos y ascendió rápido. En cuestión de segundos se volvió negra. Solo conservó el blanco de los ojos y de los dientes: parecía una sonrisa viviente.

No había creído las predicciones. ¿Y los que no comían?¿A los que alimentaban por vena serían incoloros como el suero?¿Y los que no tenían nada que llevarse a la boca?

Las razas se diluyeron en color. Ojalá aprendamos que nada nos diferencia. Aunque en el fondo sabía que pronto nos segregaríamos por colores.

 

Sin darse cuenta, le había ido sonriendo a todo amante del café que había encontrado a su paso.

Posteado por: raquelromero | 6 septiembre, 2017

AUTORRETRATO

Se miró en el espejo del baño al despertar.

En el duermevela recordó: Los “Lujanes” provienen todos de Barranco Hondo. También en Artenara, había un señor que tenía un romero frondoso en la entrada de su casa y a sus descendientes los apellidaron Romero.

Se sentía en paz contemplando la tempestad petrificada.

En Cuatro Puertas supo que había sido una Maguada.

En el Garajonay, en Taburiente, en Osorio, sus piernas corrían como la gacela que se sentía.

Los Canarii, descendientes de los Bereberes del norte de África, no navegaban. Según la leyenda adoptaron la forma de aves para cruzar el mar. También se sabía gaviota. Ante todo, gaviota.

Contempló sus rasgos negroides, su alta estatura.

Miró en el fondo de la mirada que le devolvía el espejo y descubrió a la maguada, a la gacela, a la aborigen, a la gaviota, a la cabra salvaje; el pasado convertido en el único presente capaz de construir el futuro.

Posteado por: raquelromero | 31 agosto, 2017

BATIDO DE SENSACIONES

No solo veía los colores como números. Cualquier nombre equivalía a un color. Aquel chico tenía un nombre rojo. Rojo ferroso de sangre, rojo dulce de cereza, rojo cremoso de carmín, rojo ardiente de atardecer en el puerto.

Se lo presentaron aquella noche. Le dijo su nombre mirándola a los ojos y ella escuchó en sus oídos la canción “Temporada de cerezas”.


Julio. Julio, le dijo. Julio: siete cerezas rojas, sintió, y tuvo la certeza de que encadenada a sus labios encontraría el hogar deseado.

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