Posteado por: raquelromero | 31 octubre, 2017

BUSCANDO PAZ

No es fácil romper con la costumbre, salir de la apatía adolescente. De nuevo tuve que tragar incomprensión.

Subimos, bajamos, paramos, continuamos. En el camino alguien me busca, me elige como espejo para ayudarle a aceptar lo que ya sabe.

Noto la lejanía del que es incapaz de compartir, del que acostumbra a poner tierra de por medio cuando se siente demasiado cerca del paraíso.

Mi pensamiento se detiene en el planeo majestuoso de las gaviotas, suspendidas en el aire, a mi lado, me recuerdan que me tengo y que ya no temo volar.

Luego, el cristal salado me acoge en su calma acuática. Mis compañeros en lugar de alas tienen aletas, en lugar de aire tienen agua, pero se embelesan de igual modo en la paz.

Por tierra, mar o aire, la naturaleza es mi fiel compañera; nunca estaré sola.

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Posteado por: raquelromero | 26 octubre, 2017

EL ÁRBOL CRONISTA

almácigoLas veía subir cada tarde al almogarén. Algunas venían de la costa de mariscar, otras subían cargaditas de dátiles desde el valle, algunas traían de los llanos leche de cabra. El mundo giraba entorno a ellas. Cuando el sol amenazaba con dejarnos húmedos y a la intemperie, ellas reinaban en la oscuridad de las cuevas. Con los últimos rayos naranjas, ofrecían a los dioses la recolecta diaria y elegían al compañero que esa noche les daría calor.

Nada de lo que ocurría arriba podía verlo yo, claro está, en mi inmovilidad vegetal solo lo intuía e imaginaba.

Muchos soles se han escondido y han salido desde entonces. Ahora suben excursionistas, siempre alguno, al pasar a mi lado, señala mi longevidad. También hablan de ellas, de las vestales canarias, de las matriarcas aborígenes; de las maguadas.

Todavía hoy, alguna senderista curiosa, refleja en su mirada la misma llama de sabiduría ancestral.

 

Trabajo del taller en clase. En  quince minutos, con no más de 155 palabras, escribir desde el punto de vista de un Almácigo centenario. No corregir.

Posteado por: raquelromero | 28 septiembre, 2017

RECUPERAR EL TIEMPO PERDIDO

Ayer la reencontró en la Bajada. El ruido de los tambores, bucios, ramas de pino y laurel, acompasaron el descenso. La certeza les mantuvo unidos en los sueños aunque la vida les convirtiera en simples ensoñaciones intangibles. Pero allí estaban, de nuevo juntos. Ya nada podría separarles.

Se levantó ilusionado. No dejaba de imaginarla mientras se vestía de romero. Los pasos le arrastraron a su destino mientras la pensaba. Sin saber cómo, apareció en la oficina. Debía ser lunes, ¿quién le robó el domingo? Sus compañeros le miraron con cara de “Este tío está cada vez más majareta”. Incluso ella torció el gesto y negó con la cabeza al verle. Ella, la que esperaba encontrar en la Romería. Ella. Ella, su jefa, no estaba vestida de típica sino de ejecutiva implacable: “Parece que la fiesta fue intensa, Rivero. Vaya a cambiarse y esta tarde se queda a recuperar el tiempo perdido.”.

Posteado por: raquelromero | 25 septiembre, 2017

LA VIDA EN LAS ALCANTARILLAS (BROTES SUBTERRÁNEOS)

Empezó a llover mientras cruzaba. Se echó a correr. Tropezó con la tapa mal cerrada y cayó, cayó, y cayó como la niña Alicia. Desde entonces vive aquí, señor juez. Le aceptamos en el submundo porque está tan loco como nosotros. Asegura que la humanidad tiene futuro. Que acabar con el hambre es solo cuestión de equidad. Que puede evitarse la contaminación y salvar el planeta. Que pueden pararse las guerras, que la paz comienza en nosotros. Que pueden disolverse las fronteras, eliminarse las diferencias de razas, clases y sexos. Que el ser humano podrá vivir por fin en armonía. No debemos juzgarlo, señor juez. Habita entre nosotros por accidente y no es más que un pobre chiflado que aún confía en la humanidad.

Posteado por: raquelromero | 12 septiembre, 2017

DESVIACIÓN DE LA LUZ

Escuchó el burbujeo en la cocina. Aquel olor tostado, aquel calor amargo era imprescindible para espabilar a las células dormidas. Era su primera ingesta diaria. Ese día X, del mes X, del año X no iba a ser diferente. Paladeó las semillas colombianas y arábigas, trituradas y filtradas con esmero.

El cambio comenzó en la punta de los dedos y ascendió rápido. En cuestión de segundos se volvió negra. Solo conservó el blanco de los ojos y de los dientes: parecía una sonrisa viviente.

No había creído las predicciones. ¿Y los que no comían?¿A los que alimentaban por vena serían incoloros como el suero?¿Y los que no tenían nada que llevarse a la boca?

Las razas se diluyeron en color. Ojalá aprendamos que nada nos diferencia. Aunque en el fondo sabía que pronto nos segregaríamos por colores.

 

Sin darse cuenta, le había ido sonriendo a todo amante del café que había encontrado a su paso.

Posteado por: raquelromero | 6 septiembre, 2017

AUTORRETRATO

Se miró en el espejo del baño al despertar.

En el duermevela recordó: Los “Lujanes” provienen todos de Barranco Hondo. También en Artenara, había un señor que tenía un romero frondoso en la entrada de su casa y a sus descendientes los apellidaron Romero.

Se sentía en paz contemplando la tempestad petrificada.

En Cuatro Puertas supo que había sido una Maguada.

En el Garajonay, en Taburiente, en Osorio, sus piernas corrían como la gacela que se sentía.

Los Canarii, descendientes de los Bereberes del norte de África, no navegaban. Según la leyenda adoptaron la forma de aves para cruzar el mar. También se sabía gaviota. Ante todo, gaviota.

Contempló sus rasgos negroides, su alta estatura.

Miró en el fondo de la mirada que le devolvía el espejo y descubrió a la maguada, a la gacela, a la aborigen, a la gaviota, a la cabra salvaje; el pasado convertido en el único presente capaz de construir el futuro.

Posteado por: raquelromero | 31 agosto, 2017

BATIDO DE SENSACIONES

No solo veía los colores como números. Cualquier nombre equivalía a un color. Aquel chico tenía un nombre rojo. Rojo ferroso de sangre, rojo dulce de cereza, rojo cremoso de carmín, rojo ardiente de atardecer en el puerto.

Se lo presentaron aquella noche. Le dijo su nombre mirándola a los ojos y ella escuchó en sus oídos la canción “Temporada de cerezas”.


Julio. Julio, le dijo. Julio: siete cerezas rojas, sintió, y tuvo la certeza de que encadenada a sus labios encontraría el hogar deseado.

Posteado por: raquelromero | 30 agosto, 2017

PURI: SER DE LUZ

20170829_202141La tristeza es un sentimiento noble aunque a veces nos encorve tanto el alma que nos cueste despegar la mirada del suelo. Hoy toca hablar de ti.

Eras (y seguirás siendo en nuestro recuerdo) un ser de luz: conciliadora, serena, apaciguadora, alegre y vital a un tiempo. Tu sonrisa iluminaba el lugar que habitabas. Tu voz acariciaba los corazones. Tu risa era como el tintineo de un manantial puro y fresco.

Es incomprensible el sufrimiento, la mala suerte, sobre todo cuando la padece gente buena. Buena. Si me pidieran que te definiera con una sola palabra, esa sería la que emplearía: Buena.

También eras luchadora, optimista, humilde, generosa, excelente compañera. ¿Defectos? Seguro que tendrías, porque eras humana, pero yo no los conocí o no los recuerdo.

Sembraste a tu paso un sendero luminoso.
Hay personas a las que es inevitable querer. Seguro que a todos los que tuvimos la suerte de compartir algo de vida contigo nos ocurrió igual. Vivirás siempre en nuestro recuerdo como un sol luminoso, como un emoticono de carita sonriente.

Compartimos pocos años de trabajo, mis primeros años de enfermera. Pero fue un tiempo imborrable, época de cambios y evolución. De esas épocas que marcan un antes y un después en nuestra existencia. Recuerdo las noches de trivial y comilonas, vigilando pasillos; las tardes tediosas en la sala de la tele, jugando a las cartas o al dominó con los pacientes.

Apareciste de nuevo en mi vida dejando una nueva grieta en mi, ya maltrecha, alma, cuando tuve que escribir tu nombre en la tarjeta de los pacientes. Me ayudó tu fortaleza, tus ganas de “tirar pa´lante”. Llevaste el proceso con alegría, gratitud y nobleza; a pesar de los vómitos, del pañuelo, del cansancio. Recuerdo tu jolgorio el último día de tratamiento… Al poco tiempo, un nuevo mazazo: de nuevo en la sala de espera, esta vez perteneciendo al mismo servicio que nuestro otro compañero, que también nos dejó de forma prematura. Estabas triste por tu mala suerte; en pocas ocasiones la médula queda tan dañada por la quimioterapia que enferma. ¡Y tuvo que tocarte a ti! Pero te rehiciste y sacaste fuerzas para seguir luchando. ¡No queda otra!, decías. De nuevo tocaba enfrentarte a los efectos secundarios del veneno necesario para combatir la enfermedad. Casi sin tiempo de disfrutar lo que era la vida sin tratamiento.¡Estabas tan cansada! Pero cuando recuperabas la energía no tenías freno. -¡No me dejan volver a trabajar!¡Yo quiero trabajar!¡Me gusta mi trabajo! -repetías indignada. Pero no dejaste de tener proyectos: seguías estudiando. No dejaste nunca de luchar y de creer en tu futuro.

Ayer supe que ya no respiras.

No tengo forma mejor de homenajearte que escribiéndote.

Era imposible no quererte, Puri. Los que tuvimos la suerte de conocerte jamás te olvidaremos; seguirás viva para siempre en nuestro recuerdo.

Le doy gracias a la vida porque tú formaste parte de ella. Por haberme permitido agarrarte la mano, mirarte a los ojos, ayudarte en lo que pudiera cuando te hice falta.

Posteado por: raquelromero | 29 agosto, 2017

GENÉTICA PASAJERA

Estás igual que en mi recuerdo. En estos veinte años he evitado pensarte. Ahora, ya no me dueles. Te sentías incapaz de cuidar a un niño pequeño. La falta de mamá te enloqueció, no podías darme alegría. Tendría todo el cariño con la Tía Ruth. Las primas llenaron mis carencias con juegos. En mi nueva casa no se la nombraba. ¡Te hizo tanto daño! Tu hermana nunca le perdonó que se quitara la vida. Al menos, dice, no me llevó con ella en la barca de Caronte. Me dijeron que me amabas más que a tu vida. Ahora lo entiendo todo, padre, tenías tanto dolor sobre tus hombros que te fuiste para que yo pudiera ser feliz. Lo fui y lo soy. Gracias.

Te miro, leyendo como siempre.Al verte, el mundo se ha detenido en este aeropuerto.
Dudo si acercarme.
Anuncian el embarque en la pantalla.
Volando quizá me atreva.

Posteado por: raquelromero | 25 agosto, 2017

VERDAD O CONSECUENCIA

playmobilUn silencio mortal le sorprendió a la llegada. Lo normal hubiera sido que Nublo ladrara desde que el coche se acercaba. Y que, desde que abriera la puerta del garaje, Canelo se escapara a marcar el territorio.

Miró tratando de encontrar la cámara oculta cuando descubrió un perro de Playmobil negro, a tamaño natural, con las patas delanteras rígidas apoyadas en el muro y con las fauces paralizadas en forma de ladrido mudo. En el árbol, otro perro más pequeño, con el pelo canelo y rizado de plástico, colocado como si lo meara.

Cuando entró a la cocina, una Playmobil de espaldas, con la melena negra estilo egipcio, el mismo corte que llevaba Marina. Subió corriendo las escaleras esperando que las niñas le devolvieran la cordura con un: ¡Sorpresa!

Sorpresa, sí. Otra Playmobil igualita que Leire, de su tamaño, sentada al escritorio, sujetando un libro con sus estúpidas manos y sus brazos rígidos totalmente estirados.

No tuvo tiempo de reacción: se tensaron sus músculos, desaparecieron las curvas. Por fin, la Familia Playmobil al completo. Ojalá alguien quisiera jugar con ellas y cobraran vida; aunque fuera inventada. Logró pensar en el último suspiro.

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